martes, 26 de febrero de 2008

tormentas de arena

Y qué escribir cuando el suicidio de la inspiración ha dejado la mano analfabeta.
Cuando reina el silencio. Cuando la vanagloriada calma llega (alfin).
Ahora veo de qué hablaba aquel que advirtiera: "¡Cuidado con los deseos! pueden ser consedidos". Entonces no más vértigo, no más sangre en la pared, no más angustia ni euforia, sólo planicie, sólo desierto.
De las grandes tempestades sólo conservo unas pocas palabras aplastadas entre las tapas de un cuaderno, con suerte algún color, con el olor velado del óleo seco. Reviso cada página, cada figura, obsesivamente y con cada pasada se van disecando, cada letra releída se marchita, se ahueca.
Significantestéril. El breve réquiem de los significados y una larga procesión.
De pronto estas palabras que escribo ahora se vuelven el único aire respirable. Tinta fresca de manantial. Será que incluso el desierto conserva alguna arteria y la arena seca también sabe sangrar.

1 comentario:

baruyera dijo...

esperaba algo menos blue
no?
beso